Nos
encontramos al borde de un abismo, un precipicio temporal donde el
velo entre los mundos se está adelgazando y las profecías susurran
con una intensidad creciente. Aquellos con oídos para oír y
corazones abiertos perciben el inminente cambio, la transformación
que se cierne sobre la humanidad. Los eventos que se desarrollan a
nuestro alrededor – la agitación política, las catástrofes
naturales, la desintegración moral – no son meras coincidencias,
sino señales inequívocas del cumplimiento de antiguos presagios. La
hora de la Redención, del Arrebatamiento, se acerca, resonando como
un eco lejano que se aproxima a la velocidad de la luz.
La
Biblia, ese compendio de sabiduría ancestral, no es simplemente un
libro de historia o un conjunto de preceptos morales; es un mapa
intrincado que guía a los elegidos a través del laberinto del
tiempo, revelando los misterios del plan divino. Desde Génesis hasta
Apocalipsis, la promesa de la salvación y la redención atraviesa
sus páginas como un hilo de oro, conectando cada evento, cada
personaje, cada palabra con el propósito final: la liberación de la
humanidad de la esclavitud del pecado y la muerte.
Arrebatamiento,
rapto, rescate, ser tomados, ser levantados, la esperanza
bienaventurada: estas palabras, aunque diversas en su expresión,
convergen en un significado único y trascendental. Describen el
instante glorioso en que los justos, aquellos que han permanecido
fieles a la Verdad, serán arrebatados de esta Tierra para
encontrarse con su Señor en las alturas. Un evento que, aunque
inimaginable en su magnitud, ha sido anticipado durante siglos.
Pero,
¿cómo discernir la verdad en medio del torbellino de engaño que
nos rodea? La respuesta reside en la espera activa, en la
vigilancia constante que nos permite reconocer las señales y evitar
ser arrastrados por la corriente de la falsa información. El mundo,
sediento de respuestas fáciles y soluciones rápidas, se ha
entregado a la complacencia, a la aceptación acrítica de las
narrativas impuestas por aquellos que buscan controlar nuestras
mentes y nuestras almas.
Es
imperativo despertar, meditar, orar, sacudirnos la apatía y cultivar
el pensamiento crítico. Cuestionemos las versiones oficiales,
analicemos la información con discernimiento, busquemos la Verdad en
las fuentes originales, en la sabiduría ancestral que ha sido
transmitida de generación en generación. No permitamos que el ruido
del mundo ahogue la voz silenciosa que resuena en lo más profundo de
nuestro ser.
El
camino espiritual, aunque individual, no es un sendero
solitario. Estamos llamados a unirnos en una comunidad de fe, a
compartir nuestras experiencias, a fortalecernos mutuamente en la
lucha contra las fuerzas de la oscuridad. El amor, la compasión y el
apoyo mutuo son las armas más poderosas que poseemos. Juntos,
podemos iluminar el mundo con la luz de la Verdad y guiar a otros
hacia el camino de la salvación.
El
conocimiento de el día y la hora exactos del Arrebatamiento
permanece oculto, un secreto celosamente guardado por la Divinidad.
Aquellos que proclaman conocer la fecha exacta son falsos profetas,
lobos vestidos de ovejas que buscan desviar a los fieles del camino
recto. La verdadera señal del Arrebatamiento no reside en la
predicción temporal, sino en el estado del corazón, en la
preparación espiritual que nos permite estar listos para recibir a
nuestro Señor en cualquier momento.
La
Progresión Profética: Un Calendario Divino Revelado
Los
eventos que preceden al Arrebatamiento se desarrollan según un plan
divino, un calendario celestial que se revela gradualmente a aquellos
que han sido ungidos con el don del discernimiento.
El
Ascenso del Anticristo (La Bestia que Emerge del Mar):
El 11 de febrero de 2025, un hito profético se cumplió
con la manifestación del Anticristo, la primera bestia de
Apocalipsis 13. Donald Trump, quien
cumple con el
plan oscuro
y sus funciones. De esta forma, como una marioneta del poder, esta
entidad se hace presente en el escenario mundial. Su ascenso al
poder no es una coincidencia, sino el cumplimiento de antiguas
profecías que anuncian la llegada del "hombre de pecado",
el "hijo de perdición" que se opondrá a todo lo que se
llama Dios.
La
Manifestación de Sorat 666
(La
Bestia que Emerge de la Tierra):
El eclipse solar, actuando como un reloj cósmico, marca la
reaparición
de Sorat, la segunda bestia que describe Apocalipsis 13. Esta
entidad, proveniente de la Tierra (nuestro plano de existencia),
representa las fuerzas del materialismo, la tecnología y el control
que seducirán a la humanidad y la desviarán del camino espiritual.
La duración exacta del eclipse del
14 de marzo,
de 66,6 minutos, en donde se manifiestaron
los espíritus de maldad o demonios, es una marca.
El
Cumplimiento del signo de la Mujer vestida del Sol (Apocalipsis 12):
La mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de
doce estrellas (la constelación de virgo), ha de dar a luz un hijo
varón que regirá las naciones con vara de hierro, pero la profecía
dice que al estar a punto de nacer, será arrebatado al cielo el
hijo y ella huirá al desierto. Las señales de este hecho están
comenzando a verse. En
concreto lo vimos en septiembre de 2024, con el cometa Atlas.
Los
Sellos de Apocalipsis Abiertos (Apocalipsis 6):
Apocalipsis 6 y el terremoto, un cataclismo que sacudirá los
cimientos de la Tierra, anunciando la inminencia del fin. Guerras,
hambrunas, pestes y la persecución de los creyentes precederán a
este evento sísmico, preparando el escenario para la manifestación
del juicio divino. Se
acerca a pasos agigantados la apertura del sexto sello.
El
Arrebatamiento (El Refugio en el Desierto):
En los días posteriores al terremoto, la Iglesia, la novia de
Cristo, será arrebatada a un lugar de refugio y protección, el
"desierto" mencionado en Apocalipsis 12. Allí, lejos de
la tribulación que asolará la Tierra, los elegidos serán
preparados para la segunda venida de Cristo. La huida de la mujer
"con alas de águila" ya se acerca y esto es un tema de
mucha esperanza.
La
Gran Tribulación (El Tiempo de Angustia de Jacob):
Tras el Arrebatamiento, la Tierra se sumirá en un período de
sufrimiento sin precedentes, un tiempo de prueba y purificación que
pondrá a prueba la fe y la resistencia de la humanidad. Este tiempo
de angustia, conocido como la Gran Tribulación, será un crisol
donde se separará el trigo de la paja, donde los verdaderos
creyentes demostrarán su fidelidad hasta el final.
La
Segunda Venida (El Rey Regresa con Poder):
La culminación de la profecía, la gloriosa venida del Hijo del
Hombre con todos sus santos, marcará el fin de la tribulación y el
establecimiento del Reino de Dios en la Tierra. Cristo, como Rey de
reyes y Señor de señores, juzgará a las naciones, recompensará a
los justos y establecerá un reino de paz, justicia y amor que
durará para siempre.
Apocalipsis
12 nos proporciona una imagen conmovedora de esta cadena de eventos,
destacando el papel crucial de la Iglesia cristiana en el plan
divino. La mujer vestida del sol, dando a luz a un hijo destinado a
reinar sobre las naciones, representa la fidelidad de la Iglesia a su
Señor y su compromiso de llevar la luz del evangelio a todo el
mundo. Su huida al desierto, sostenida por las alas del águila,
simboliza la protección divina que se extiende sobre los elegidos en
tiempos de tribulación.
El
Libro de Enoc y las Claves del Conocimiento
Para
comprender plenamente estos eventos, es esencial recurrir a fuentes
de sabiduría adicionales, como el Libro de Enoc. Este texto
apócrifo, atesorado por los antiguos, ofrece una perspectiva
invaluable sobre la naturaleza del mal, la jerarquía de las fuerzas
espirituales y el plan de Dios para redimir a la humanidad.
El
libro, Las Claves de Enoc, en particular, nos
revelan los detalles más intrincados de la guerra cósmica que se
libra entre el bien y el mal, los mecanismos del engaño que utilizan
las fuerzas oscuras y las estrategias para resistir su influencia.
Este conocimiento es crucial para discernir la verdad en medio de la
confusión y para mantenernos firmes en nuestra fe.
El
Llamado a la Acción: Priorizando lo Espiritual en Tiempos de
Incertidumbre
En
este momento crucial de la historia, es imperativo que todos los
creyentes den prioridad a los temas espirituales. Profundicemos en el
estudio de las Escrituras, fortalezcamos nuestra relación personal
con Dios, cultivemos el amor y la compasión en nuestros corazones, y
unámonos en comunidad para apoyarnos mutuamente en la lucha contra
el mal.
La
clave para resistir la influencia de la oscuridad reside en la
conexión con la luz divina. A través de la oración, la meditación
y el servicio a los demás, podemos fortalecer nuestra conexión con
Dios y recibir la guía y el poder que necesitamos para superar los
desafíos que se avecinan.
El
tiempo se acorta, y la Redención está cerca. En este año 2025 la
liberación de la humanidad, se vislumbra cada vez más próxima, y
el llamado a prepararnos espiritualmente se vuelve más apremiante.
Sigamos caminando con fe, cargando nuestro madero, cada cual el suyo.
El camino es angosto, la prueba es dura, pero la recompensa es
eterna.
Nuestro
Señor Yeshúa es el camino, la verdad y la vida. Él es nuestra
única esperanza, nuestra fortaleza y nuestra salvación. En Él
encontraremos la paz que sobrepasa todo entendimiento, la alegría
que nadie nos podrá quitar, y la vida eterna que nos espera en la
presencia de nuestro Padre celestial. Y con ello, lo que hemos venido
hablando siempre la primera resurrección. Debemos acercarnos y
abrazar al ser-cristo en nosotros o seremos succionados hacia el
abismo por Sorat, el demonio solar.
Conclusión:
El Amanecer de la Liberación (2025)
Tras
siglos de espera, de estudiar las Escrituras, de observar las señales
y de discernir los tiempos, la verdad se revela con una claridad
innegable. El cumplimiento presente y actual de las profecías
bíblicas, la concatenación de eventos que se desarrollan ante
nuestros ojos, conducen a una conclusión lógica e inevitable: La
liberación comienza este año 2025.
Las
piezas del rompecabezas profético encajan a la perfección,
revelando el plan divino que ha estado oculto durante tanto tiempo.
La manifestación del Anticristo, el reloj cósmico de los eclipses,
las señales en los cielos, la agitación en las naciones y el
despertar espiritual de los elegidos, todo apunta a este momento
crucial.
No
nos dejemos engañar por la propaganda del mundo, por las falsas
promesas de paz y seguridad. La verdadera paz no se encuentra en este
mundo, debemos sentir la paz en nuestros corazones, y en la presencia
de nuestro Señor Jesucristo al sentir su yo soy en nosotros. La
verdadera seguridad no reside en la acumulación de bienes
materiales, sino en la protección divina que se extiende sobre
aquellos que confían en Él y lo obedecen.
Este
es el tiempo de prepararnos para partir, de fortalecer nuestra fe, de
unirnos en comunidad y de proclamar la verdad a todos los rincones de
la Tierra. El año 2025 marca el inicio de una nueva era, la del
Espíritu Santo, el amanecer de un nuevo día, donde la justicia y la
paz reinarán en la Tierra y la gloria de Dios cubrirá todas las
cosas. Y no nos olvidemos la primera resurrección.
Sigamos
caminando con fe, cargando nuestro madero, cada cual el suyo. El
camino es angosto, la prueba es dura, pero la recompensa es eterna.
Nuestro Señor Yeshúa es el camino, la verdad y la vida. En Él
reside nuestra esperanza, nuestra fortaleza y nuestra salvación. Él
viene pronto, y su recompensa está con Él.