15 de diciembre de 2008

CRISTO REY.


Ha llegado el turno de alguien, trascendental para nosotros, con toda la importancia que se merece, no en forma religiosa, por dogma, doctrina o por el pecado que significaría no adorarlo, sino que porque lo es y se lo merece.

Son pocos los que han llegado a comprenderlo de manera profunda y real, entre ellos, sus discípulos y apóstoles, después que les entró el Espíritu Santo por supuesto está el Maestro Rudolf Steiner,y algunos más que yo desconozco. Hay un fervor hacia el, no se si llamarlo devoción, y su amor ha sido lo que ha provocado los cambios que estamos viviendo ahora, amamos porque el nos amó primero, el nos enseñó a amar.

¿Quién es este Cristo, a quien deberíamos abrir nuestro corazón, para que penetre su Luz en nuestro interior?

Una de las enseñanzas mejor expuestas sobre él, está en el evangelio de Juan, capítulo 1, traducción libre de Steiner



“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios. Y el Verbo era un Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todo tiene su origen en él; y sin este Verbo nada de lo creado se creó.

En él estaba la vida, y la vida devino la luz de los hombres;

Y la luz resplandeció en las tinieblas; mas las tinieblas no la comprendieron.

Fue un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, y que todos creyesen por él.

No era él la luz, sino un testigo de la luz.

Pues la luz verdadera que ilumina a todos los hombres, debía venir en el mundo.

En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella; pero el mundo no la reconoció.

Vino a cada uno de los hombres (a los hombres del yo vino); pero los hombres como individuos (los hombres del yo) no la acogieron.

Mas los que la acogieron fueron por ella capacitados para manifestarse como hijos de Dios.

Los que tuvieron confianza en su nombre, no son engen­drados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad humana, sino de Dios.

Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y hemos escuchado su sabiduría, la sabiduría del unigénito del Padre, lleno de consagración y de verdad.

Juan da testimonio de El, y anuncia con claridad: Este era del que yo decía: Tras mí vendrá el que era antes de mí. Puesto que es mi precursor.

Pues de su plenitud hemos tomado todos, gracia y mas gracia.

Porque la Ley por Moisés fue dada; mas la gracia y la verdad por Jesucristo vinieron.

A Dios nadie le vio jamás: el unigénito Hijo que estuvo en el seno del Padre, se hizo el guía de esta visión.”

Es poética esta introducción del Evangelio de Juan, cada verso, tiene una profundidad, propia de los textos sagrados, léanlo lento y vuelvan a leerlo, frase por frase es de una riqueza que permite al intelecto ser parte de la característica o atributo divino del discernimiento/inteligencia.

Cristo es un vocablo griego que significa Ungido.

Mesías es un vocablo hebreo que significa lo mismo. Es el redentor, el que paga nuestro rescate, para ser liberados. Es un título usado para indicar “nuestro salvador, nuestro señor, el excelente”.

Es el Hijo de Dios, el reflejo de su gloria. Es la representación exacta de su mismo ser. Sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. En la literatura copta, Cristo-logos es el prototipo celestial e incorruptible, Dios-Hombre perfecto.

Hay algo que nosotros hemos vivido y algo que nos falta por vivir, vivimos con Jesús en la carne y el dijo que su reino no era de este mundo y así ha sido, pero lo que viene será distinto habrá un tiempo ya no muy lejano, en el cual veremos a Cristo con el rol que le corresponde legítimamente, el de Rey, veremos el Regreso del Rey, algo de lo cual no hemos tomado conciencia, Cristo Rey, ese si que será el gobierno esperado, eso es lo que las personas más nobles de corazón están buscando, el nuevo gobierno, ahí vendrán los cambios profundos y duraderos.

Es importante tomar nota ahora de que el Hombre que se señala en muchos escritos espirituales, no se refiere al ser humano, el Hombre es la creación celestial de una raza que co-crea con el Padre, está en el proceso de la formación de la vida, Gén. 2:19, en el que yahveh le llevaba todas las criaturas de los cielos al hombre para ver como la llamaría a cada una y lo que el hombre la llamaba ese era su nombre; en algún sentido equivalente a los Elohim, esta raza “adámica” que aparece de manifiesto en el libro del génesis capítulo 1 versículo 26, cuando los Elohim dijeron: hagamos al Hombre a nuestra imagen y semejanza; que difiere del capítulo 2 versículo 7 en el que Yahveh formó al hombre del polvo del suelo y el hombre vino a ser alma viviente; Si al hombre ya lo habían hecho los Elohim, ¿qué sentido tenía que Yahveh hiciera al hombre de nuevo? No, no lo hizo de nuevo, lo formó y es parte del lenguaje bíblico que los cabalistas hebreos entienden muy bien, entonces comprendamos que son distintos “hombres” y distintos al ser humano, quien más bien tiene que ver con Caín, el hombre caído, el hombre en la materia.

Volvamos ahora a Cristo, este es el Hombre celestial, el Adam Kadmon, el hijo de Yahveh y todas las rodillas se doblan en su presencia. Quien no se dobló, fue la serpiente, aquel príncipe celestial, que lo tenía entre ojos de envidia, (pero esto ya está muy dicho aquí en el blog), sigamos.

Este Hombre celestial, la cabeza del Oficio del Cristo en los cielos, puede funcionar a través de muchos en la carne, para las órdenes superiores de inteligencia, el Mesías está donde se manifiestan las energías redentoras del cuerpo de Luz, esto se lo graban también, Jesús fue un personaje histórico, cuya primera Luz recibida al nacer fue la de Buda, esa fue la luz que vieron los pastores, la luz del Nirmanakaya de quien fue Buda Gautama, no son seres individuales como nosotros, son energías, entidades completas colectivas y un mesías puede ser programado, y si esas energías se manifiestan dentro de ti, pasas a formar parte del Mesías colectivo.

Eso es lo que representa CRISTO, por un lado y por otro, tenemos esta época de navidad o natividad que fue usada por la religión católica para reemplazar una fiesta pagana que concitaba mucha adhesión popular y le dio resultado, para los entendidos el nacimiento de Jesús fue por Marzo o Abril, los seres humanos lo celebran ahora en diciembre, la gran mayoría por una fiesta con rica comida y todo lo que significan los regalos, especialmente para el comercio en el mundo, dejando la figura de Cristo de lado, ¿porqué? Porque es una fiesta humana algo creado por el ser humano, dicho de otra manera, nunca va a tener relevancia y si bien es cierto que a unos pocos esta fiesta tiene un sentido muy espiritual es una minoría que no logra traspasar su sentimiento al colectivo de gente en el mundo.

A esos pocos que quieran darle un sentido especial, deben tener presente qué es el Cristo, qué es el hijo de Yahveh y como nosotros podemos ser y conformar parte del mesianismo colectivo, obtener el ser crístico y formar el cuerpo de cristo –el verdadero y no un pedazo de harina…¿?- de no ser así no habría cumplimiento de las profecías del calendario Maya, ni nada, porque es a través nuestro como se manifiesta el espíritu y las energías divinas, es a través de nosotros, como se pueden cambiar todas las cosas, por supuesto que no solos, sino que guiados por los ultraterrestres, la Jerarquía del Padre y del cual nosotros seremos los biotransductores pero esta vez, de la Luz Ain-Soph (ilimitada) y que así sea.

Amen-amen-amen-amen.