19 de julio de 2008

GUIA PARA EL CONOCIMIENTO DE SI MISMO, 3ª Meditación


Continuamos con don Rudolf Steiner, tal vez vaya muy acelerado para muchos, pero ocurre que los tiempos están así y en ese sentido no hay tiempo que perder, el Universo tiene todo el tiempo del mundo, nosotros no. Están comenzando a suceder una serie de eventos que fuerzan a apurar el paso, hay que tomárselo con calma pero al mismo tiempo intentar despertar y no volverse a dormir. Se que muchos de vosotros tenéis un ritmo muy lento, conforme a las vibraciones terrestres, pero debido a los últimos acontecimientos mundiales, en todo orden de cosas y en todos los reinos, nos llama a intentar al menos, cambiar nuestra velocidad, ya tendremos tiempo para descansar...


TERCERA MEDITACION
En la que se intenta formarse una idea de la Cognición Clarividente del Mundo Elemental.
Cuando tenemos percepciones por intermedio del cuerpo elemental, y no por los sentidos físicos, experimentamos un mundo que permanece desconocido para la percepción de los sentidos y para el pensamiento intelectual ordinario. Si queremos comparar este mundo con algo perteneciente a la vida ordinaria, no encontraremos nada más apropiado que el mundo de la memoria.
Así como los recuerdos emergen de las intimidades del alma, así también surgen las experiencias suprasensibles del cuerpo elemental. En el caso de un recuerdo, el alma sabe que se trata de algo relacionado con una experiencia pasada en el mundo de los sentidos, y en una forma similar, la concepción suprasensible implica una relación, Así como el recuerdo, por su misma naturaleza. se presenta como algo que no puede ser descrito como un simple cuadro de la imaginación, así sucede también con la concepción suprasensible. Esta última surge de la experiencia anímica, pero se manifiesta en seguida como una experiencia interna que está relacionada con algo externo.
Una experiencia pasada se hace presente en el alma mediante el recuerdo. Pero es mediante una concepción suprasensible de algo, que alguna vez podrá ser encontrado en alguna parte en el mundo suprasensible, como esa concepción se convierte en una experiencia interna del alma. La misma naturaleza de los conceptos suprasensibles, imprime sobre nuestra mente la necesidad de contemplarlos como comunicaciones de un mundo suprasensible, que se manifiesta en nuestra alma.
El progreso que hagamos en esta forma con nuestras experiencias en los mundos suprasensibles, depende de la cantidad de energía que dediquemos al fortalecimiento de nuestra vida anímica.
Llegar a la convicción de que una planta no es simplemente aquello que percibimos en el mundo de los sentidos, lo mismo que llegar a igual convicción con respecto a toda la tierra, pertenece a la misma esfera de experiencia suprasensible. Si cualquiera que haya logrado la facultad de percibir cuando se encuentra fuera del cuerpo físico, contempla una planta verá, además de lo que sus sentidos le están mostrando, una forma delicada que compenetra la planta. Esta forma se presenta como una entidad de fuerza; y entonces él se verá llevado a considerar esta entidad como aquello que construye la planta con los materiales y las fuerzas del mundo físico, produciendo asimismo la circulación de la savia.
Podrá decir -empleando un símil no del todo apropiado- que hay algo en la planta que pone la savia en movimiento, en la misma forma en que su propia alma mueve su brazo. Observa algo interno en la planta, y debe conceder cierta independencia a este principio interno de la planta en su relación con esa parte que perciben los sentidos. Debe también admitir que este principio interno existía antes de que existiera la planta física.
Entonces, si continúa observando cómo la planta crece, se desarrolla y produce simientes, y cómo nuevas plantas surgen de éstas, verá que la energía suprasensible es especialmente fuerte en las simientes, En este periodo el ser físico es casi insignificante en cierto modo, mientras que la entidad suprasensible se encuentra altamente diferenciada y contiene todo lo que, desde el mundo suprasensible, contribuye al crecimiento de la planta.
Ahora bien, en la misma forma, mediante la observación suprasensible de toda la tierra, descubrimos una entidad de energía que podemos saber con absoluta certidumbre que existía antes de que todo lo sensorialmente perceptible viniera a la existencia. En esta forma llegamos a la experiencia de la presencia de esas fuerzas suprasensibles que cooperaron en la formación y desarrollo de la tierra en el pasado. Lo que así experimentamos podemos muy bien llamarlo entidades, raíces elementales o etéricas, o bien cuerpos elementales de las plantas y de la tierra, así como también llamamos cuerpo elemental o etérico al vehículo con que obtenemos percepciones de otro orden cuando estamos fuera del organismo físico.
Aún al principio, cuando comenzamos a poder observar suprasensiblemente, podemos atribuir entidades-raíces de esta clase a ciertas cosas y procesos, aparte de sus cualidades ordinarias, que son perceptibles en el mundo de los sentidos. Podemos hablar de un cuerpo etérico perteneciente a la planta o a la tierra. Sin embargo, los seres elementales que se perciben en esta forma, no son, absolutamente, los únicos que se revelan a la experiencia suprasensible. Caracterizamos el cuerpo elemental de una planta diciendo que construye una forma con las substancias y fuerzas del mundo físico y por ende, que así manifiesta su vida en un cuerpo físico.
Pero también podemos observar seres que llevan una existencia elemental, sin manifestar su vida en un cuerpo físico y así es como ante la observación suprasensible se revelan entidades que son puramente elementales. No es, como si dijéramos, que experimentamos una adición al mundo físico; experimentamos o percibimos otro mundo, en el que el mundo de los sentidos se presenta como algo que pudiéramos comparar a trozos de hielo flotando en el agua. El observador que sólo pudiera ver el hielo y no el agua, podría muy bien atribuir realidad solamente al hielo y no al agua y similarmente, si sólo tomamos en cuenta aquello que se manifiesta a los sentidos, podemos negar la existencia del mundo suprasensible, del que el mundo de los sentidos, en realidad es sólo una parte, así como los trozos flotantes de hielo son una parte del agua en que sobrenadan.
Ahora es digno de notarse que aquellos que pueden hacer observaciones suprasensibles, describen lo que ven haciendo uso de expresiones tomadas de las percepciones de los sentidos. y así es cómo se habla del cuerpo elemental de un ser perteneciente al mundo de los sentidos, o del de uno puramente elemental, como manifestándose en un cuerpo definido de luz de muchos colores. Estos colores centellean, brillan o radian, y parece que estos fenómenos luminosos y cromáticos fueran la manifestación de su vida.
Pero aquello de que está hablando realmente el observador, es completamente invisible, y él sabe perfectamente que la luz o los colores que describe, tienen tanto que ver con lo que está percibiendo realmente, como la letra en que se comunica un hecho tiene que ver con el hecho mismo. Y, no obstante, esa experiencia suprasensible no es arbitrariamente expresada mediante caprichosas percepciones de los sentidos. El cuadro visto está realmente ante el observador y es similar a una impresión de los sentidos, y esto es así porque durante las experiencias suprasensibles, la liberación del cuerpo físico no es nunca completa.
El cuerpo físico está todavía conectado con el cuerpo elemental, y reduce así las experiencias suprasensibles a una forma perceptible a los sentidos. De esta manera es como la descripción dada de un ser elemental se da como una combinación fantástica de impresiones sensoriales. Pero, a pesar de ello, cuando es dada en esa forma, es una verdadera descripción de lo que se ha experimentado. Porque hemos visto realmente lo que estamos describiendo. El error que puede cometerse no es el de describir la visión como tal, sino el de tomar la visión por la realidad, en vez de aquello que la visión indica: la realidad que está tras ella.
Un hombre que hubiera nacido ciego que nunca hubiera visto los colores, cuando desarrollara la correspondiente facultad perceptiva, no describiría los seres elementales en tal forma que hablara de colores radiantes, haría uso de expresiones que le fueran familiares. Pero para las personas que pueden ver físicamente, es completamente apropiado que en sus descripciones hagan uso de expresiones tales como luz radiante o cuerpo de colores. Con su auxilio pueden dar una impresión de lo que ha visto el observador en el mundo elemental, y esto es así no sólo por lo que respecta a las comunicaciones hechas por un clarividente, (esto es, uno que puede percibir por medio de su cuerpo elemental) a un no-clarividente, sino también para comunicaciones intercambiadas entre clarividentes.
En el mundo de los sentidos, el hombre vive en su cuerpo físico, y este cuerpo envuelve las observaciones suprasensibles en formas perceptibles a los sentidos. Por lo tanto, la descripción de observaciones suprasensibles hecha por medio de las imágenes sensoriales que aquéllas producen, en la vida ordinaria de la tierra es un medio útil de comunicación.
El punto es, que aquél que recibe tales comunicaciones, siente en su alma algo que guarda una verdadera relación con el hecho en cuestión. y en verdad esas imágenes son comunicadas para evocar, precisamente, ese sentimiento o experiencia. Tales como son, no pueden ser encontradas en el mundo exterior. Esa es su principal característica y también la razón porque evocan experiencias o sentimientos que no tienen relación alguna con las cosas materiales.
Al principio de su clarividencia al discípulo le será difícil independizarse de las imágenes. Sin embargo, cuando su facultad se desenvuelva más, sentirá el deseo de inventar medios de comunicación más arbitrarios para describir lo que haya visto, y esto implicará la necesidad de explicar los signos que emplee. Cuanto mayor sean las exigencias de nuestros días demandando la difusión general del conocimiento suprasensible, tanto mayor será la necesidad de aderezar ese conocimiento con expresiones de uso corriente en la vida diaria del mundo físico.
Ahora bien, las experiencias suprasensibles pueden venir al discípulo por sí solas, y entonces tendrá la oportunidad de aprender algo respecto al mundo suprasensible por experiencia personal, según sea más o menos frecuentemente favorecido por ese mundo, al brillar en la vida ordinaria de su alma. Una facultad de orden superior es la de poder obtener percepciones clarividentes a voluntad. El camino hacia el desarrollo de esta facultad es el resultado, ordinariamente, de una continuación enérgica del fortalecimiento interior del alma, pero mucho depende también de establecer cierta nota-clave en el alma. Es necesaria una actitud mental tranquila y calma cuando se afronta el mundo suprasensible -una actitud que está tan lejos por un lado del ardiente deseo de experimentar lo más posible en la forma más clara, como lo está por otra parte de una total falta de interés por ese mundo.
El deseo ardiente tiene un efecto difusivo, que produce algo así como una neblina invisible ante la vista clarividente, en tanto que la falta de interés actúa en tal forma que aunque los hechos suprasensibles se manifiesten realmente, no son notados. Esta falta de interés se muestra de vez en cuando en una forma peculiar. Hay personas que honradamente desean tener alguna experiencia suprasensible, pero se hacen a priori una idea definida acerca de lo que esas experiencias deben ser, para aceptarlas como reales. Entonces, cuando la verdadera experiencia llega, pasan fugitivas sin despertar el menor interés, simplemente porque no eran tales como se las habían imaginado.
En el caso de la clarividencia voluntaria, llega un momento en el curso de la actividad anímica interior, en que sabemos que estamos experimentando algo que jamás habíamos experimentado antes.
Esta experiencia no es definida, pero un sentimiento vago y general nos asegura que no estamos confrontando el mundo exterior de los sentidos, ni tampoco dentro de él, ni siquiera dentro de nosotros mismos, como en la vida ordinaria del alma.
La experiencia exterior y la interior se funden en una, en un sentimiento de vida antes desconocido para el alma, respecto al cual, sin embargo, el alma sabe que no podría sentirlo si estuviera viviendo solamente en el mundo externo por medio de los sentidos o por sus sentimientos y recuerdos ordinarios. Sentimos, además, que durante este estado del alma, hay algo de un mundo antes desconocido que la penetra. No podemos, sin embargo, llegar a un concepto de este algo desconocido. Tenemos la experiencia, pero no podemos formarnos idea de ella.
Así encontramos que cuando tenemos tal experiencia, se produce un sentimiento como si hubiera algún obstáculo en nuestros cuerpos físicos que nos impidiera formarnos un concepto de qué es lo que está penetrando en nuestra alma. Sin embargo, si continuamos los esfuerzos interiores anímicos, sentiremos al cabo de cierto tiempo que nos hemos sobrepuestos a nuestra resistencia corporal. El aparato físico del intelecto sólo era antes capaz de formarse ideas en relación con las experiencias del mundo sensorial.
Es, al principio, incapaz de producir como idea aquello que presiona por manifestarse surgiendo del mundo suprasensible. Por lo tanto, debe ser preparado para que pueda hacerlo. En la misma forma en que un niño está rodeado por el mundo exterior, y tiene que preparar su aparato intelectual, mediante la experiencia en ese mundo, antes de que pueda formar ideas de lo que lo rodea, así también la humanidad en general, es incapaz de formar ideas sobre el mundo suprasensible. El clarividente que desea progresar, prepara su propio aparato para formar ideas de manera que pueda trabajar en un nivel superior, exactamente en la misma forma en que el niño se prepara para trabajar en el mundo de los sentidos. Hace que sus pensamientos fortalecidos trabajen sobre este aparato, y como natural consecuencia, éste es poco a poco remodelado; se hace capaz de incluir el mundo suprasensible en el reino de sus ideas.
Así vemos, pues, cómo mediante la actividad anímica, podemos influir y remodelar nuestro propio cuerpo. Al principio, el cuerpo obra como un poderoso contrapeso a la vida del alma; lo sentimos como un cuerpo extraño dentro de nosotros.
Pero poco a poco notamos cómo se va adaptando más y más a las experiencias del alma, hasta que, finalmente, no lo sentimos absolutamente, sino que nos encontramos con que el mundo suprasensible está ante nosotros, en la misma forma en que no sentimos la existencia del ojo con la que estamos mirando el mundo de los colores. El cuerpo, por lo tanto, debe hacerse imperceptible, antes de que el alma pueda contemplar el mundo suprasensible.
Cuando en esta forma hemos logrado deliberadamente convertirnos en clarividentes, podremos, por regla general, reproducir ese estado a voluntad si nos concentramos en algún pensamiento que seamos capaces de experimentar en forma particularmente poderosa, dentro de nosotros mismos. Y como resultado de entregarnos de esa manera a un pensamiento dado, se presenta la clarividencia.
Al principio no podemos ver nada definido que deseemos ver especialmente. Cosas o acontecimientos suprasensibles, para las que no estamos preparados en ninguna forma, o que deseamos evocar, se introducirán en la vida del alma. Pero, sin embargo, continuando nuestros esfuerzos interiores, llegaremos también a adquirir la facultad de dirigir el ojo espiritual hacia aquellas cosas que deseamos investigar.
Cuando hemos olvidado una experiencia, tratamos de traerla a nuestra memoria evocando en la mente algo relacionado con esa experiencia; y en la misma forma, como clarividentes, podemos tratar de comenzar por una experiencia que razonablemente está ligada con lo que queremos encontrar. Al entregarnos con intensidad a la experiencia conocida, encontraremos, tarde o temprano, esa experiencia que estábamos buscando. Sin embargo, en general, es digno de notarse que es de la mayor importancia para el clarividente esperar tranquilamente el momento propicio.
No deberíamos desear atraer nada. Si la experiencia deseada no llega, es mejor abandonar la investigación por un tiempo y tratar de conseguir una oportunidad en otro momento. El aparato humano de la cognición necesita desarrollarse tranquilamente hasta el nivel de ciertas experiencias. Si no tenemos la paciencia de esperar ese desenvolvimiento, haremos observaciones incorrectas o erróneas.

17 de julio de 2008

Sud-America lugar elegido.


He querido hacer un alto en relación a los post, para mostrar a muchos que por cualesquiera motivos no hayan sabido del libro Las Claves de Enoc, que hay en una de las páginas finales, en la última específicamente está la lámina que precede a esta información. Tiene varias implicancias y connotaciones, pero también muestra de manera clara cual es la zona donde ya hay retículos energéticos preestablecidos desde hace mucho por los Maestros de Luz y que empezarán a operar al mediano plazo, se hace importante ir estableciendo contactos entre todos en relación a la necesidad de estar comunicados por las muchas cosas que ocurrirán. La gente espera el cumplimiento de las profecías Mayas, como si estas ocurriesen por si solas y esa es otra de las grandes desinformaciones. Lo del calendario Maya y el 2012 serían una culminación de eventos de los cuales fuimos o estamos siendo protagonistas, aunque la gran mayoría sea inconsciente al respecto, pero como todo en la Luz, esto es resultado de trabajo, trabajemos también en nuestra unión, acerquémonos, pongámonos en contacto unos con otros, sin miedo, seamos capaces de mostrarnos abiertamente, mas vale "ahora" prepararse, que reaccionar en forma tardía sin opciones.

    En el presente o sea, 2018 hemos visto y comprobado que no hubo mayores cambios el 2012, y todo indica que hubo manipulación planetaria al respecto.

     América completa pero en especial América del Sur tienen un rol importante en todos los cambios por desarrollarse, será el continente donde habrá mas protección y mayor preparación el resto del mundo correrá mucho peligro.
El que quiera ponerse en contacto conmigo, desde ya puede hacerlo, ya saben mi correo, está en mi perfil. Todo el trabajo del blog persigue una preparación para los trabajadores de Luz, a todos los cambios que comienzan a desarrollarse cada vez más rápidos, no es una forma de vida, como una moda, es la preparación al cambio para el fin de este ciclo de tiempo. Un gran cambio en la conciencia.

14 de julio de 2008

LADO OSCURO. (L.O.) PARTE 4ª.

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Continuamos con este interesante tema. El lado oscuro (L.O.) también está en lo femenino, no solo en lo masculino, pero no suena bien decir "lada oscura" de tal modo que queda una connotación solamente masculina, que no es correcta. Nuestro lado oscuro está en lo masculino y femenino, pues es parte de la conciencia, independiente del trabajo y desarrollo personal de cada uno sobre sus géneros. Fue una de las causas que permitieron que la Madre de todos los vivientes cayese: EVA. Por ahí tuvo una debilidad oscura que permitió a las fuerzas o energías serpentinas acceder a ella y engañarla.
Decía en la 2ª parte del presente tema que Jesús nos hizo ubicarnos en nuestra penosa realidad de saber quienes somos, pero no es el saber nuestro verdadero orígen, lo que nos permitirá saber acerca de nuestro lado oscuro, sino el hecho de interiorizarnos en el, para lo cual está siendo entregada la guía del conocimiento de si mismo, como una ayuda, como una herramienta para empezar a conocerse y después de haber hecho eso, empezar a captar las presencias y manifestaciones de nuestro L.O. en nosotros. Como dije antes al principio del tema, no se trata de un día amanecer de buenas y otro día de malas, no. Se trata de saber que hay dentro. Ahora que ya está el post sobre el Cuerpo Etérico, pregunto en general ¿alguién había notado que tenía un cuerpo etérico? ¿y que este se manifiesta de distinta manera al cuerpo físico?. Al menos una gran cantidad de gente que ni siquiera sabía que tenemos chakras empiezan a saber de la existencia de estos, ¿cuantos de los que si lo sabían de hace mucho los han sentido? a ti que estás leyendo, ¿te has sentido los chakras alguna vez? y asi podríamos ir revisando todos los órganos lumínicos, los que por supuesto como su nombre lo dice son de Luz y no causa escozor alguno, así hay cuerpos de Luz, que la mayoría desconoce, pero no causa problemas, "son de Luz".
Y es que ¿no pueden haber entonces cuerpos de oscuridad? si todo es dual en nuestros mundos y según muchos mantiene el equilibrio, porqué no puede haber en toda lógica, cuerpos o vehículos oscuros que equilibren la conciencia. Aunque me parece a mí que nunca ha habido equilibrio, el juego ha estado siempre parcializado a favor de la oscuridad, pero ya habrá tiempo para hincarle el diente a ese tema.
En el rico capítulo 8 de Juan, ya señalado, en el cual Jesús revela nuestro orígen, previo a hacerlo, hace una importante consideración (sugiero volver a leer los primeros post sobre el gobierno y la libertad) vers. 31
De modo que Jesús siguió diciendo a los judíos que le habían creído: "Si verdaderamente permanecen en mi palabra, verdaderamente son mis discípulos, 32 y conocerán la verdad, y la verdad los libertará".
A contrario sensu, si seguimos en la mentira, seguimos presos, o dicho de una manera mas elegante, mientras no despertemos y no queramos conocer la verdad de las cosas, seguiremos en medio de aquello que no nos gusta, -por lo menos a mi- y seguiremos oprimidos y en la rueda de reencarnaciones.
La palabra de Cristo, el hijo, la Dabar Yahveh, la palabra de Yahveh, es la que nos es transmitida a través de Jesús he tratado de permanecer en su palabra y he comprobado que uno empieza a despertar al conocimiento de la verdad, la absoluta, no las medias verdades ni cuartas partes, las cosas por su nombre, al pan: pan y al vino: vino.
¿Qué tan importante nos ha querido comunicar?, ¿cuál era el engaño?, yo me lo he preguntado y la respuesta es la misma siempre: el L.O., aparte de la verdad como parte del Sendero Octuple de Buda, como un camino de liberación.
Si es por algo, que termina ese capítulo de la manera en que lo hace, el contiene toda la gematria y la matemática superior del número ocho involucrado en el mismo, con la revelación de nuestro orígen, por lo tanto, el sentido común indica que la verdad que se nos quizo comunicar es esa. Además está en el verso 32 antes del 33 que es el Lak Boymer, que es de acuerdo a Enoc "la reprogramación de la química humana por medio de la Sabiduría Divina, de modo que los 32 bloques químicos básicos de construcción en el cuerpo humano son acoplados con un trigésimo tercer elemento, el cual es la síntesis del mejor atributo y la mejor función de los 32 elementos previos. El 33º elemento es la implantación de la Sabiduría Divina..." (glosario Claves Enoc). O sea, la verdad es parte de ese 33º elemento, que permite que cambie incluso nuestra física, ¿pueden empezar a entenderme respecto a la importancia del tema en si mismo?
Continuará.....